Recuerdo los días que íbamos mis padres y mis hermanos de acampada libre, podíamos pasar varios días en tienda de campaña. Aún recuerdo a mi madre con su cacerola de metal, todos los utensilios para comer y las servilletas de tela. La tienda de campaña era de loneta gorda y los sacos de dormir de algodón. Recuerdo hacer con mi hermano expediciones por alrededor nos encantaba descubrir e investigar el terreno. En algunas de estas aventuras encontrabamos residuos de otras personas, como zapatos, latas, papel,cuerdas, a veces alguna rueda, entre otros. Recuerdo coger una rama caída y nos poníamos a recoger lo que nos íbamos encontrando. Para nosotros era un juego y para mis padres una forma de educarnos.

Desde muy pequeña mis padres me inculcaron el respeto hacia la naturaleza, el convivir con ella de manera responsable y cuidarla con pequeños gestos que ayudan su conservación. Hoy en día intento seguir con esta filosofía, algo importante para mi. Asi que por ello hoy he querido compartir los hábitos que aplico en mi día a día.

 

-Reciclar

Cada cosa tiene su lugar, por ello en casa tengo un pequeño contenedor para los residuos orgánicos, varias bolsas reutilizables de la compra en las que deposito el plástico, cartón y cristal, así ahorro más espacio y es más cómodo para transportar.

Nunca me falta las bolsas de tela para ir a la compra. Me gusta siempre llevar en mi maleta de deporte que es la que más suelo utilizar, un par de bolsas por si me surge una compra rápida en la frutería o en el supermercado. También guardo algunas bolsas de papel que suelen ser muy prácticas.

 

-Disminuir el consumo de plástico.

Esto me a creado mas de una vez quebraderos de cabeza… Hoy en día casi todo viene envasado y puede resultar algo complicado reducir el consumo.

-Reducir el consumo de botellas de plástico. Este a sido uno de los cambios que mayor satisfacción me ha dado. Desde pequeña he bebido agua embotellada porque la del grifo no me sentaba bien. Realmente fui consciente de lo que consumía una vez que me independice. El simple hecho de cargar con garrafas de agua en cada compra ya me animaba a cambiar este hábito, así que sustituí la garrafa por un filtro de grifo y la botella de gimnasio de plástico por una de cristal que la llevo prácticamente a todas partes.

-Comprar los alimentos embasados en cristal. Puede costar un poco más pero merece la pena, se conservan mejor los alimentos y se pueden reutilizar.

-Sustituir los tappers de plásticos por los de cristal. No contienen sustancias tóxicas como los bisfenoles que liberan algunos plásticos, se conserva todo mucho mejor y encima nos seduce los sentidos con lo bonito que queda.

-Cambiar el cepillo de dientes de plástico por uno de bambú y nailon. Hay de diferentes durezas y diseños, personalmente no note apenas diferencia con el ya usaba. Así uno menos en los fondos marinos.

-Pajitas de plástico por una de bambú. Estas son reutilizables y biodegradables. Además valen tanto para bebidas frías como calientes.

 

-El movimiento es vida.

Siempre que puedo utilizo el mejor medio de transporte, mis pies. Tengo la suerte de vivir en una ciudad no muy grande a la que puedo llegar a casi todos los lados. Cuando no es así y aunque me da algo de pereza cojo el transporte público, que siempre es mejor que buscar aparcamiento y comerte caravanas. La bicicleta puede ser una opción perfecta para distancias más largas en ciudad.

-Como en casa.

La naturaleza nos brinda todo lo que necesitamos, desconectamos de la ciudad, conectamos con nosotros mismos, nos alimentamos y vivimos gracias a ella. Por ello si vas a la playa, al campo, a la montaña o a cualquier otro lugar, recuerda dejarla tal y como la viste al llegar o incluso mejor. Cada lugar es especial y entre todos podemos lograr que se mantenga lo mejor posible durante muchos años.

Estos son algunos de mis hábitos que espero que puedan ayudarte. Cada cierto tiempo voy incluyendo pequeños cambios, y aunque a veces puede resultar que puede costar acostumbrarte, al final resulta que es más fácil de lo que pensabas.

#lovetheplanet                                                                                                                                                     A.

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