Hoy en día, es muy probable que a lo largo de tu vida experimentes ansiedad. Vivimos pensando en lo que ocurrirá mañana, en constante preocupación, en la falta de tiempo para hacer todo lo que queremos, en lo que puede pasar,… lo que nos hace perder la oportunidad de disfrutar de lo único que tenemos en nuestra mano, nuestro presente.

La ansiedad es una señal de alerta del cuerpo ante determinadas situaciones que nos prepara actuar ante una amenaza o un futuro que percibimos como negativo. Todos necesitamos un poco de ansiedad para vivir siempre que sea normal y leve. La ansiedad que no se puede manejar y perdura en el tiempo traerá como resultado ciertos síntomas físicos y emocionales.

Para el tratamiento, puedes acudir a un centro de salud, consultar a un terapeuta especializado o realizar terapias alternativas como la práctica de Yoga, ya que diferentes estudios han demostrado que esta disciplina puede ser una buena herramienta para calmar la ansiedad.

Beneficios de la práctica de yoga para la ansiedad

  • Contribuye al pensamiento positivo.
  • Ayuda a mejorar los problemas de sueño.
  • Mayor capacidad de concentración.
  • Reduce la sensación de cansancio físico. Vitalidad.
  • Fortalecimiento y alivio de dolores musculares.
  • Conseguirás estabilidad emocional.
  • Reducción de los niveles de estrés y ansiedad.
  • Reducción de sensación de ahogo y angustia.
  • Disminución del estado de alerta.
  • Mejora de la respiración.

Nosotros no somos nuestros pensamientos, tenemos la capacidad de observarlos, sin luchar con ellos, como si fuera una película que estamos viendo. Tenemos la posibilidad de mejorar nuestra respiración superficial, que nos lleva a esa sensación de ahogo. Somos capaces de «aprender» a escucharnos, a conectarnos con el «aquí y el ahora».

A través del Yoga, te hablo como profesora y alumna con tendencia a la ansiedad, puedes lograr un cambio en todo tu ser, a modificar tus patrones de conducta, inculcados desde la infancia, a crear nuevos hábitos que calmen el malestar interior que te imposibilita a llevar una vida normal. Tu estado físico y mental entrará en un ambiente de relajación y bienestar, quizás desconocido para ti hasta ahora.

Posturas que pueden ayudarte a calmar la ansiedad:

Postura del niño – Balasana

Una postura sanadora y relajante. Para realizarla comienza sentándote sobre los talones y luego ve flexionándote lentamente hacia delante, llevando el pecho hacia los muslos y frente hacia el suelo. Coloca tus brazos estirados al frente o si lo prefieres lleva tu manos hacia tu pies, dejando caer suavente tus brazos y tu hombros hacia el suelo. Para salir de la postura utiliza las manos para empujar contra el suelo y sube lentamente redondeando tu espalda.

Postura de la Pinza – Uttanasana

En esta postura estiramos suavemente la columna baja. Relentiza el ritmo cardíaco y rejuvenece los nervios espinales. Para entrar en la postura ponte de pie con los pies separados al ancho de las caderas. Dobla las rodillas y flexiónate suavemente hacia delante. Si tienes problemas en tu espalda suelta aun más tus rodillas. Intenta alargar tu espalda, y deja que tus hombros, cuello y cabeza se relajen. Deja caer tus manos al suelo, sino logras tocar, coloca un taco bajo tus manos o bien agarra tus codos.

La vela – Salamba Sarvangasana

Esta postura te ayudará a calmar tu cerebro, aliviar el estrés y a mejorar la circulación de nuestra sangre, oxigenando todo nuestro cuerpo. Comienza tumbándote boca arriba en el suelo con los brazos a cada lado del cuerpo. Mantén tus piernas juntas y estiradas hacia delante. Inhala, haciendo presión con tus manos hacia el suelo y al soltar el aire, levanta las piernas estiradas hacia arriba, seguido de los glúteos y la zona baja de tu espalda, hasta crear una linea recta con el cuerpo. Puedes mantener los codos apoyados en el suelo y las manos en la zona lumbar para mantener la postura.

Postura del Cadáver – Shavasana

Hora de descansar el cuerpo para que se vuelva más fuerte y sano al final de la práctica. Intenta mantenerte consciente mientras el cuerpo se relaja. Si te duermes, no importa esta bien. Túmbate sobre la esterilla, dejando que tu cuerpo se abra, deja que tus pies caigan hacia fuera, suelta tus hombros y mantén tus manos mirando hacia el cielo. Ahora cierra tus ojos y entra en la relajación.

Puedes practicar estas posturas en casa, en la mañana o justo antes de dormir, te ayudará a permanecer en calma y a evitar crisis de ansiedad. Date el tiempo que necesites en cada postura, intenta como mínimo mantener diez respiraciones (inhalando y exhalando por la nariz).

Respiración consciente para calmar la ansiedad.

La respiración consciente es muy beneficiosa y te ayudará a reducir la ansiedad. Practica la respiración abdominal, inspira y reten él aire hasta 7 tiempos, espira lentamente hasta 8 y contrae suavemente la musculatura abdominal. Mientras realizas las respiraciones puedes acompañarla de una emoción ( inspira calma, exhala toda tu tensión). Realiza unos 6 ciclos respiratorios por cada minuto.

Esta respiración puedes realizarla libremente a cualquier hora del día, justo antes de la práctica de asanas o después de realizar ejercicio. Lo importante es que dediques unos minutos a estar contigo, a conectar contigo. Cierra tus ojos, siente como tu respiración se va calmando y ábrete a la experiencia.

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